jueves, 28 de marzo de 2013

EL RETORNO DE BACHELET Y EL SILENCIO DE LA MAYORÍA

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Escribe Carlos Amador Marchant


Concordamos que con la llegada de Michelle Bachelet, el consabido aparataje periodístico llenó las gradas de esta nación denominada Chile, nombre sin acepción definida, y que, incluso, se puede deletrear  “tchili”, tomado de los indígenas aymaras de esta región, cuya palabra autóctona significa 'nieve' o 'confín del mundo' (Finis Terrae). Es posible que, con esta indefinición de significado, nos mantenemos siempre en compás de espera, y hasta parecemos un país con una pata menos, es decir, un país enfermo desde los tiempos de la independencia.
Tenemos el “don” del “monismo”, o sea, nos gusta imitar todo y casi nada lo hacemos con ideas propias.
Bachelet vuelve a Chile campante después de haber sido la primera mujer presidente de este largo y angosto territorio, de un partido que se precia de ser proletario, además de haber tenido un historial que la dejaba encaramada en la lista de las mujeres históricas por su padre muerto en dictadura.
Cuando reflexiono en lo recién expresado, me pregunto precisamente, en cuántos han sido los presidentes de Chile que han dado sus vidas por esta nación; y me respondo rápidamente que son contados con los dedos. Están muertos y muchas veces vilipendiados por la gran masa publicitaria y por los expertos en historia mentirosa.  Otros, obviamente, se han “farreado” la historia.
Hacer un repaso por las calles políticas desde el 90 hasta nuestros días es volver a majaderear. Esto está más que dicho y hasta cansa.
Lo concreto es que sabemos que la Concertación, para el común de la gente, significó salir de la dictadura y volver a un país un poco más civilizado. Lo otro que queda más que claro es que este conglomerado terminó cansando a la civilidad chilena por no cumplir con las demandas suplicadas por décadas y décadas. Una gama de “cadáveres” políticos que ya habían hecho de las suyas en otro tiempo, se las arreglaron para guiar los cordeles de la llamada Concertación. Por otra parte la gente, por ser leal, siguió votando por ellos, lanzando, eso sí,  al paso del tiempo, una serie de advertencias de descontentos; votos nulos, votos en blanco, en fin…
Bachelet llegó en el momento en que lo “torcido” pudo encontrar su ruta original. Tenía buen rostro la mujer, era simpática, era mujer, y tenía cara de “querer hacer cosas”. En consecuencia, la gente, así somos los chilenos, creyó en el nuevo cuento y votó por ella. Chile, hasta ese momento, por lealtad, seguía adormecido. No habían marchas, no existían protestas masivas. Todo esto, por no desprestigiar a este conglomerado y no volver “nunca más al poder de la derecha política”.
Sin embargo, ya comenzaban a brotar en las manos de los chilenos esa comezón de los que  están “hasta la coronilla” con lo mismo de siempre.
Hay una serie de demandas que fueron suplicadas a la ex presidenta Bachelet en su gobierno y no fueron cumplidas. Éstas ya han sido enumeradas en repetidas ocasiones por los dirigentes y la ciudadanía, y volverlas a recalcar es seguir en lo mismo. Pero esto tiene que ver con educación, temas medioambientales, corrupción en sus filas, el tema del lucro en las universidades, represión a los pueblos originarios, mala administración en asuntos sensibles como los naturales, etc, etc, etc, por nombrar algunos.
En el tema de la corrupción en sus filas, hay que subrayar la gran cantidad de políticos que se lucraron dentro del conglomerado a vista y paciencia de todos y que hoy por hoy, con cara de inocentes sinvergüenzas, quieren volver a seguir mamando de la misma leche. Los famosos e insensibles tecnócratas en los gobiernos regionales, en fin.
Con todas estas atrofias la Concertación, con un pueblo ya consumido en el cansancio, pone como candidato a la presidencia (2009) al “flamante” Eduardo Frei Ruiz Tagle, quien además de saber que su padre fuera asesinado por la dictadura pinochetista, trae de vuelta al asesino desde Europa sin permitir un juicio mundial al tirano. ¿Los políticos chilenos son enfermos?..¿creen que todo lo que hacen logra engañar a la gente?..Se equivocan.
Frente a todo este panorama entra a gobernar la derecha en suelo chileno, aquella derecha acostumbrada al trato patronal, que de inmediato comienza a echar gente de sus trabajos y a confeccionar un modelo de gobierno autoritario, prepotente.
Es decir, la gente quiso salir de la Concertación. Estaba  asfixiada. Quería un cambio. Por cierto con Sebastián Piñera nunca lo hubo ni lo habrá, pero se desataron las movilizaciones y las demandas. Muchos pagaron injustamente la llegada de este magnate chileno, perdiendo sus trabajos, viviendo estos cuatro años en la más absoluta cesantía, y esto da la visión a que la gente no querrá más volver a compartir con la derecha. Pero el cuento es otro:..¿querrá a Bachelet?  ¿La querrá así por su rostro bonito, por su sonrisa limpia, por ser la mujer salvadora entre comillas?..Yo no creo esto.
Más bien creo que la gente ha aprendido bastante del sufrimiento. Y si la gente se inclina por ella de nuevo, con los antecedentes que nos dejó en su mandato pasado, estoy seguro que antes de votar masivamente por ella, seguramente le pedirá un compromiso firmado con demandas concretas, “FIRMADO” de su puño y letra, de lo contrario no habrá votos y se buscará otra alternativa de gobierno. Así lo veo. Porque la ciudadanía ha cambiado y no quiere más gatos por liebre.
Aún hay tiempo. Y en política nadie sabe lo que puede suceder.

carlos amador marchant


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Carlos Amador Marchanf es un escritor chileno nacido en la ciudad de Iquique en 1955. Sus publicaciones en poesía y narrativa están insertas en su blog: http//:carlosamadormarchant.blogspot.com
 

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