jueves, 4 de noviembre de 2010

La mano de Carlos Henrickson Villarroel


La mano de Carlos Henrickson Villarroel
Entrevista de Carlos Amador Marchant

Henrickson nació en Santiago en 1974. Entre sus publicaciones destacamos: Ardiendo (poemas, Ed. Etcétera, Concepción, 1991), Y si vieras la Mañana (cuentos y poemas, Sergio Ramón Fuentealba y Cecilia Zúñiga Editores, Concepción, 1998), Aviso desde Lota (poema-tríptico, NeaVista Ed., Concepción, 1998), En Tiempos como éstos (cuentos, Ed. Gobierno Regional de Valparaíso, Valparaíso, 2002), An Old Blues Songbook (poemas, Ed. Del Temple, Santiago, 2006), Ajuste de Cuentas - Jaunesse, 1 (poemas, Ed. Alquimia, Santiago, 2007).
Participó en el cortometraje "Poetas contra Gutenberg", de Ricardo Mahnke (1998). Tiene en preparación: La Orilla Inquieta. 36 Poetas de la Región de Valparaíso (en calidad de antologador), Juguetes (novela). Su obra narrativa, poesía y crítica aparecen en distintas publicaciones de alcance nacional e internacional.

Naciste en Santiago y pasas escasamente los treinta años. Al mismo tiempo viajas por diferentes lugares…¿te consideras patiperro de la literatura?…

La verdad es que mi forma de relacionarme con los lugares no es exactamente la del patiperro. El “patiperro” chileno implica una forma de recorrer el mundo sacando las mayores ventajas posibles y haciendo cualquier cosa por aprovecharse; y ésa no es mi mentalidad. Si bien mi crianza en Concepción tiene mucho de accidente, visto en perspectiva, mi relación con Valparaíso y Santiago, por ejemplo, no es la del que pasa “a lo patiperro”, sino la del que inventa una raíz con el suelo, en caso que no la tenga: eso es parte de cierta disciplina de ánimo, consustancial con el trabajo literario honesto. El trabajo literario honesto no está de moda, y en eso uno queda demodé, pero eso es preferible a, por ejemplo, esos provocadores de bajo calibre que quieren ser aplaudidos con gestos de quiltro. Como cuando el quiltro en la noche ladra a la gente que se cruza con uno, para quedar bien; cuando en realidad da risa. Aunque hay a quien le gustan los quiltros, especialmente cuando ensucian el suelo que pisan.

Cuento y poesía publicada…y mucha lectura, lo corroboran los que te escuchan en temas serios….¿Has pensado dedicarte a la crítica literaria?

Bueno, es una de las “pegas”. Es algo que efectivamente hace muchísima falta, y en esto no me refiero precisamente a comentar las “sandías caladas” de los grandes sellos literarios –para eso hay otros, que más encima tienen comisiones importantes por el trabajo de citar veinte autores norteamericanos para después llegar al nombre de Germán Marín, el sanantonino Mellado o algún otro “outsider” (nótese la cursiva y las comillas), y después darse ínfulas de crítico “independiente” cuando le pagan hasta de la municipalidad. A lo que me refiero es, por ejemplo, que a un breve vistazo se puede ver que, por calidad y cantidad, estamos en una Edad de Plata de la poesía joven chilena, tan sólo capaz de ponerse en referencia con los primeros 30 años del siglo XX (los que efectivamente fueron la Edad de Oro). Y de eso hay que hacerse cargo. Así como de superar categorías inútiles y autores que corren el riesgo de olvidarse por las “estrellitas” y la omnipotencia del entorno santiaguino. Ya empecé en eso, y pienso seguirlo: probablemente el poder pararme frente al poder y a los entornos locales como quien siempre viene de afuera, es una posición ideal para ver más claro. Cuando uno se la pasa encima de las cosas, uno se queda con lo que ve. Y de ahí la flojera, el sedentarismo, la obesidad intelectual con la grasa hasta en las pupilas, la ruina de una de las principales cualidades que debe tener alguien que quiera ver las escrituras en su actualidad: la fluidez y el asombro.

Y en el mismo contexto…más allá de los poderes…ayer Alone…en las últimas décadas Valente…¿qué opinión te merecen quienes se dedican a la crítica en estos días?

Una lamentable falta de capacidad de asombro. Hay unas cuantas excepciones, claro –pienso en Grínor Rojo, cuando está de buenas, o Felipe Ruiz, entre los jóvenes, que en lo del asombro es casi excesivo. Pero sin un mínimo mercado editorial o entorno cultural, qué se puede hacer. Chile es un país miserable, entre otras cosas, en esto. Una de las misiones de mi generación es formar un aparato crítico a la medida de las expresiones poéticas que están por tomar su lugar en el horizonte nacional: y en eso estamos. Por mí pienso en que el impresionismo de Alone vendría muy bien después de toda la palabrería de los 90 –esas críticas que se escribían para que no se entendiera lo que se estaba diciendo, esa suerte de estructuralismo fascistoide que todavía le gusta a un par de personas, pero que a estas alturas son para reírse (si no le meten cuatro garabatos y un insulto ya no les sale). Hasta el contrabandista siniestro de cruces de Valente les podría poner el pie encima en lo que se refiere a honestidad intelectual, y eso sí que es harto decir.

¿Qué falta en Chile para que haya una mejor clasificación de los buenos creadores?....consideras realidad eso de observar mucha basura que vende…

¿Pero desde qué punto de vista? La gente lee lo que quiere leer. En muchos sentidos el oficio literario tiene un mandato de mantenerse, y su estrella baja y sube según los años. Que la ministra Urrutia lea Harry Potter... da lo mismo. El libro va a la mano que le corresponde, y las políticas públicas de cultura no tienen nada que hacer con eso. Son dinámicas que la verdadera literatura sigue, y que no tienen nada que ver con el mercado. Me consta el peso de la experiencia de la persona fuera del mundo literario que asiste a una lectura, y algo cambia, hay una suerte de incentivos emocionales que se despiertan. Porque, ¿qué quieren esos payasos “críticos” que están apareciendo por Valparaíso al desvirtuar la importancia de la lectura literaria pública? ¿qué quiere la “crítica cultural” de pasquines como Ciudad Invisible al asumir que el escritor tiene que quedarse callado y en su casa para demostrar su condición? ¿No es acaso la peor forma de criptofascismo posible, con el fin de que sean ellos los que ocupen el escenario, para que les tiren moneditas del público? Bueno, hay un par de personajes que no son escritores que les prestan ropa, y están muy cerca del sol del poder. Creo, de hecho, que en la polémica pasada con una patota de delincuentes verbales, lo que se evitó fue un reconocimiento oficial ascendiente a esta gente. La humillación de un par de ceremonias municipales con que los burócratas pudieran seguir escupiendo a la cara a los creadores de Valparaíso. Por lo menos, ya Mellado no se ganó el Municipal de Literatura (ja-ja, eso es broma), y Ciudad Invisible quedó desenmascarada como plataforma de poder oficializada. Si hay algo que falta para poner las cosas en su lugar, son cojones. Hablar de frente. Y la clasificación la hace el tiempo, que es maestro más sabio.


¿Qué destino ves en las generaciones actuales de la poesía chilena?

La Edad de Plata. En todo Chile hay un ambiente de absoluta variedad e intensidad de discursos. Las actuales son generaciones que no vienen con el “chip” del poder por el poder, y que son capaces de articularse continuamente y polemizar en forma clara, y hasta amistosa. Lo que está sucediendo no tiene comparación con lo que pasaba, por ejemplo, hace diez años, cuando los personajes de las generaciones del 70 y 80 “apadrinaban” a los más jóvenes, quienes nos veíamos bajo el continuo chantaje de hablar bien o mal de éste o aquél. Ahora –y eso gracias, incluso, a la muy agresiva actitud de la generación “novísima”, que cambió bastante la perspectiva-, no hacen falta esos dignos padrinos desinteresados. Este año y el que viene son los años en que cambia radicalmente la forma en que se ha visto durante años la poesía chilena: en una muestra de cordura, creo, podríamos llegar hasta lo que es la poesía joven argentina, en que nadie quiere ser el próximo Neruda o Cortázar, en que coexisten los más diversos estilos literarios y sensibilidades, y en que nadie puede estar pataleando porque “no le dan lo que merece”. Algo más real, menos abstracto y metafísico. Gente que practica un oficio: y ése es uno de los sellos de mi generación y la media más que nos sigue. Más allá de la “mala vida” de rigor, son gente seria en lo del oficio. Insultarlos equivale a insultar lo último que le queda a este país para evitar merecer una invasión, un terremoto o algo así.

Ahora último se te ha escuchado dar una pelea frontal en favor de los poetas de Valparaíso, pero en solitario…¿se logran cosas luchando solo o se termina asfixiado por el propio medio?

Yo eso no me lo pregunto. Si veo a un mentiroso y cuatro que le hacen barra, y veo que en Santiago les creen, y que es evidente que los están premiando desde instancias oficiales de la administración cultural de Valparaíso, la verdad es que no es para pensarlo mucho. La mayor pelea tuvo que ver con la imagen que la literatura porteña empezaba a tener en Santiago. El inimaginable daño que le hizo Mellado a la difusión de las literaturas de región a nivel nacional, aún tiene que ser pagado, y eso en provincias ni se lo imaginan. Yo me conformé con algo muy sencillo: que en las esferas en que me muevo en Santiago quedara clara la (nula) “categoría moral” de la gente contra la cual se hacía la polémica, y sacar de las manos de Ernesto Guajardo y el equipo de Ciudad Invisible siete años de trabajo antológico sobre la poesía de Valparaíso. Y eso se hizo. La lucha permanente –por sí mismo, y por aquéllos por quien se merece luchar- es un valor pasado de moda, pero es absolutamente necesaria en los tiempos que corren. En este año ya podría contar a cuatro “polemistas” que quieren hacer su agosto insultando a lo que se mueva –y a lo que ya no se mueve, y ése sí que meó fuera de tiesto-; la polémica real consiste en señalarlos con el dedo, y que se vea su real condición. Artículos de farándula, como las modelos que andan con futbolistas. Perros de esos tan enfermos que mejor no darles de comer, porque más sufren.
Sobre el Premio Nacional de Literatura ¿a qué poeta tienes como candidato?
Difícil. Ese famoso premio se ha convertido en un estercolero. Más daño hace que bien, hablar de él. Es pura niebla.



Finalmente ..¿puedes decir a nuestros lectores sobre tus últimas creaciones literarias?

Aparte de un libro de cuentos casi listo –trabajado un montón de tiempo-, estoy en el plan de limar y dejar en estado final un conjunto grande de poemas, que estaría saliendo en divisiones. Jaunesse, que es el nombre total del conjunto, ya partió con Ajuste de Cuentas, una plaquette de poemas que salió por Alquimia Ediciones y fue casi íntegramente distribuida en Argentina, que tiene el subtítulo Jaunesse, 1. Es una expresión que me acomoda ahora, sin adornos, pero también sin inocencias. Al final, lo que pesa en el texto es una violencia verbal bien administrada. Y me va bien. Los textos suenan.






editor

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Carlos Amador Marchanf es un escritor chileno nacido en la ciudad de Iquique en 1955. Sus publicaciones en poesía y narrativa están insertas en su blog: http//:carlosamadormarchant.blogspot.com
 

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